Historias de la gente

Me invitaron a una reunión, de lo más aburrida pero a la que tenía que asistir forzosamente, estaba sentada sola en una mesa tomando una copa y fumando un cigarro, cuando una señora de unos 65 años se acercó, me pidió prestado mi encendedor, con gusto me ofrecí a prendérselo, me pregunto que si no me importaba que se sentara junto a mí que ella también estaba muy aburrida, le dije que no que estaba bien, yo pensé que tal vez la compañía de esa señora pues después de todo no sería tan mala.

Paula, era el nombre de mi nueva amiga, comenzamos a platicar primero cosas vanas, hasta que llego al punto de preguntarme si era casada o soltera, le dije – soy soltera, me dijo que lo disfrutara mucho pero que no me cerrara al amor.

Me pregunto que si quería escuchar la historia de cómo conoció a su gran amor y conteste que si, en ese momento y  esa noche me parecía más interesante eso, que oír gente ebria reír y cantar,  entonces comenzó.

Mi familia era muy adinerada, de buena posición social,  mi mama y papa siempre trataron de cuidar la imagen que nosotros dábamos hacia la gente, un diciembre, días antes de navidad, mi familia se fue de compras al extranjero, mama quería lucir la mejor ropa y comprar grandes obsequios para sus amistades, mi papa y hermano no se quedaban atrás, mi mama insistió en que fuera con ellos, pero yo preferí quedarme, era mi oportunidad de salir con mis amigas sin límites, mi madre me dijo que de cualquier forma me traería, ropa para estrenar en esos días, bueno pues se fueron y yo era libre, aunque fuera por unos días.

Salí con mis amigas y amigos me divertí como una loca, un día por la tarde me llama mi mama por teléfono, me dijo que al otro día llegarían por la mañana pero que papa quería que festejáramos en la casa de Cuernavaca, que yo me fuera adelantando que ahí me veían.

No me pareció tan mala idea, hice mis maletas le pedí al chofer que las subiera a mi carro que yo me iría sola, así lo hice; ya en la carretera el carro me empezó a fallar, de repente ya no quiso encender, me baje del carro para hacerle señas a algún carro para que me auxiliaran, en aquellos tiempos no había celulares, por fin se paró un señor en un carro azul, me pregunto que necesitaba, le dije lo que le sucedía a mi auto, se bajó, lo reviso,  me dijo que lamentablemente el no sabía cómo arreglarlo, pero que podía llamar a unos mecánicos que en la próxima caseta donde hubiera un teléfono les daría los datos, espere un largo rato y por fin llego un mecánico con una grúa, su nombre era pedro, se bajó, reviso el carro,  me dijo que se había calentado, que tenía que arrastrarlo, le dije que me dirigía hacia mi casa de Cuernavaca, lo engancho y nos fuimos hacia allá.

En el transcurso lo observe bien, vi que era muy guapo y muy simpático, cuando llegamos empezó a hacer un frío tremendo y a caer un poco de lluvia, metió en carro a la casa,  lo invite a pasar, la verdad no sabía cómo preparar café,  decidí que me mejor tomáramos tequila, lo cual acepto, mientras platicábamos mi mama llamo y dijo que no llegarían hasta el otro día, ahí no recuerdo nada, hasta que llegaron y nos encontraron  a los dos en la misma cama, se hizo un escándalo, después de esto me obligaron a casarme con él, se puso muy contento y yo la verdad no, mi madre organizo una reunión pequeña para anunciar mi compromiso, y siempre presento a pedro como un gran empresario sabiendo que solo era un mecánico pobre, la intención era casarme y divorciarme después de un tiempo, revisamos una lista enorme de precios de varios hoteles en Acapulco, elegimos uno y nos fuimos todos, la verdad el hacia todo lo posible por conquistarme pero a mí no me interesaba, después de un tiempo él se fastidio del trato  tan humillante con la que lo trataba mi familia, decidió mejor regresar a su casa, a su vida de antes, después de un muy largo tiempo me di cuenta que si lo quería, lo busque, pero  me dijo que si estaría conmigo pero que sin mi familia, solo con los recursos que él me proporcionara, la verdad me hizo muy feliz, tuvimos nueve hijos y me dejo unos muy buenos talleres mecánicos que logro levantar solo con su esfuerzo, ahora algunos de mis hijos administran esos negocios pero la dueña absoluta soy yo”..

La historia me pareció tan romántica e interesante que se me fue el tiempo volando, y mi reunión ya no me pareció tan mal.