La satisfacción de ahorrar

Soy estudiante de 18 años de edad y vivo en la ciudad de México pero cuando recién ingresé al bachillerato tuve la idea de irme de viaje por todo México, así que hable con mis padres acerca de mis planes para que estuvieran enterados y tener su apoyo, entonces empecé a ahorrar lo más que pude, cada peso, cada centavo, lo guarde para lograr mi propósito. Pase los tres años de esta escolaridad ahorrando, junte una gran cantidad de dinero, en cuanto termine mis estudios tome una mochila, mi ropa, unas cuantas cosas y en mi moto me fui.

No quise tomar ni aviones ni autobuses puesto que quería viajar a mi manera, conocer lugares, estaba muy entusiasmado y sentía miles de emociones inexplicables al verme alejar de mi casa y de mi familia, pero estaba decidido muy seguro de lo que quería. Empecé tomando calles que conocía pero poco a poco fui sintiéndome desorientado viendo calle tras calle, cuadra tras cuadra que no había visto antes.

Estuve conduciendo un largo rato hasta que llegue a una fonda ahí me detuve para tomar un descanso, entre, se trataba de un lugar pequeño, me senté en una mesa junto a la ventana, espere un momento; una chica de pelo castaño rizado, piel morena, ojos color marrón fue quien tomo mi orden, pedí unas enchiladas verdes y café negro, mientras esperaba pude notar que el lugar estaba algo tranquilo, se acercó con mi pedido y lo dejo en la mesa.

Comencé a comer mientras veía pasar a las personas y coches. Pensé, cómo muchas personas viven con su rutina diaria y no pueden darse un respiro para viajar aun quesea por toda la delegación, me quede mirando un nido de pájaros pensando en lo afortunados que son al poder volar. Termine mis alimentos, pedí la cuenta.

Después de una charla la chica que me atendio propuso quedarme en su casa pues ya era tarde y peligroso salir de noche a lo que acepte, me ofreció dormir en la sala, mientras me acomodaba su esposo me veía raro por lo que le dije que no quería causar ninguna molestia, y sin decir nada se fue. Pase la noche ahí y después me fui continuando con mi camino.

Estuve conduciendo por horas sin darme cuenta había llegado al estado de Guerrero, seguí el camino, y me detuve en un mirador, en el cual pude observar la gran cantidad de hoteles en Acapulco rodeados por el mar, así que decidí quedarme ahí unos días. Y así continúe por días, viajando por más lugares, conocí algunos rincones hermosos de Guerrero, Michoacán, el estado de México y Morelos hasta que se me acabo el dinero por lo que regrese a mi casa feliz de haber tenido esta oportunidad porque descubrí mucho más de mi tierra.

Cuando regrese mi familia quería saberlo todo y me tomo mucho tiempo contarles todos los detalles de mi viaje. Hoy me encuentro feliz de haber regresado a casa, ahorrando nuevamente para volver a hacer un viaje, solo que esta vez ir al norte del país.